viernes, 27 de marzo de 2009

La sociedad de la información


¿El empleo de una pizarra digital y acceso a
Internet en el aula garantiza una formación?

Hoy día, es frecuente encontrar a profesores que ante pequeñas dificultades técnicas frente al ordenador son ayudados y guiados por el alumno para solucionar dicho problema. Situaciones como ésta la hemos visto en el ámbito universitario y la vemos en las aulas de educación primaria. Por mucha formación continua que el docente realice, las nuevas generaciones, las que han nacido en esta revolución de la información, la era digital, nos llevan varias clases de ventaja.

La alfabetización tecnológica se hace necesaria, pero no sólo para los alumnos de primaria, ellos asimilan los aspectos técnicos y de funcionamiento con mayor facilidad que los docentes. Son estos últimos los que deben hacer un doble esfuerzo para estar a la altura.

Si esto es así, ¿qué podemos enseñar los docentes sobre las tecnologías de la información? La respuesta la hemos leído en varias ocasiones, pero creo que no somos conscientes del significado o alcance de la propuesta. En las disposiciones generales del currículo de Educación Básica se menciona: “(…) con la inclusión de las nuevas cualificaciones necesarias en la sociedad del conocimiento, tales como las cualificaciones en materia de las tecnologías de la sociedad de la información y el espíritu emprendedor,(...) la formulación de un Marco de Referencia Europeo, en el que se definen las ocho competencias clave que se consideran necesarias para el aprendizaje a lo largo de toda la vida, para la plena realización personal, la ciudadanía activa, la cohesión social y la empleabilidad en una sociedad del conocimiento…”

En los objetivos que aquí se plantean (las ocho competencias)reside también el nuestro: Aprender a pensar, a comunicarse… Una persona que reflexiona, que es crítica, es alguien que piensa. Es el pensamiento lo que debemos cultivar y esto no se consigue estando pasivos frente a una información que se sucede a velocidad vertiginosa y en cantidades infinitas.

Para cultivar el pensamiento es necesario el razonamiento, la deducción, el debate, la lectura comprensiva, el juego, la estrategia... Todas estas actividades nos van a permitir construir conocimiento y pueden realizarse tanto jugando en equipo con un balón, leyendo una novela, consultando una enciclopedia en Internet, participando en un debate entre iguales o asistiendo a una conferencia.

Internet, videos, televisión, videojuegos… son materiales, soportes que encontramos en nuestra sociedad y que todos debemos conocer y manipular, pero como una herramienta más del currículo. Debemos aprovechar la variedad que tenemos para ofrecer a los alumnos una educación más atractiva, pero sin olvidar nuestro objetivo: formar personas pensantes.
Edurne Echaniz

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